La quinta edición del programa de
parentalidad positiva «Conecta
con tu hijo e hija»,
finalizado
el pasado 10 de febrero, ha beneficiado a un total de 15
familias, 23 personas adultas.
La formación se ha desarrollado a lo largo de 11 sesiones, una
a la semana, de dos horas de
duración cada una, y ha estado dirigida a padres, madres y otras
personas adultas con responsabilidades educativas familiares de
menores con edades comprendidas entre los 6 y los 17 años.
El programa ha sido impartido por
Lepe Siente,
unidad integrada por los Servicios Sociales y de Educación del
Ayuntamiento de Lepe. Los contenidos han seguido el «Programa
para el desarrollo de competencias emocionales, educativas y
parentales»,
elaborado por la doctora Raquel Amaya Martínez, de la Universidad de
Oviedo, y han abordado los siguientes aspectos:
Información sobre las
características evolutivas de los y las menores.
Habilidades cognitivas, de
relajación y de autorregulación emocional.
Autoestima y asertividad en el
desarrollo de la función parental.
Comunicación asertiva:
hábitos y habilidades de escucha y de expresión verbal, gestual y
paraverbal.
Estrategias de resolución de
problemas y de negociación.
Disciplina para fomentar la
autorregulación del comportamiento en los hijos y en las hijas:
límites, normas y consecuencias.
Esta actuación se enmarca en el
ámbito familiar, cuyo objetivo general es el de formar, orientar y
apoyar a las familias en las distintas etapas de la crianza desde el
enfoque de la parentalidad positiva. Y, dentro de ella, el objetivo
del programa fue que los padres, madres y otras personas adultas, con
responsabilidades educativas familiares, adquirieran estrategias
personales, emocionales y educativas que les permitieran implicarse
de un modo eficaz en la construcción de una dinámica de convivencia
familiar positiva, además del desarrollo de modelos parentales
adecuados para la infancia y la adolescencia.
Las sesiones comenzaron en un aula
del COI y se desarrollaron, en su mayor parte, en un espacio del
edificio de Agricultura y Pesca. Además, el programa incluyó un
taller especial de relajación celebrado en las instalaciones del
centro de yoga Lhasa, situado en la calle Tulipán, número 17, de la
urbanización Virgen Bella.
Para trabajar estos contenidos se
siguió una metodología cooperativa entre iguales, de carácter
experiencial y participativo, basada en dinámicas de grupo
coordinadas por profesionales de los Servicios Sociales y de
Educación del Ayuntamiento de Lepe.
A continuación
se muestran unas gráficas que presentan los resultados obtenidos
del
programa comparando al Grupo Experimental (G.E.), que recibió la
intervención, con el Grupo Control (G.C.) que
no la recibieron.
Los
datos demuestran que las
personas
participantes
que recibieron la formación lograron una mejoría
significativa en
sus relaciones familiares, destacando un mayor autocontrol
emocional y
una reducción notable del
volumen de la voz
y la imposición autoritaria. Por el contrario, el grupo que no
participó en el programa mostró señales de estancamiento
o aumento del estrés,
manifestando mayor inseguridad en su rol educativo. En conclusión,
la intervención resultó un éxito rotundo al elevar la autoeficacia
percibida y
dotar a las
personas asistentes
de herramientas prácticas para establecer límites mediante el
consenso
y la negociación.
Basado
en los testimonios recogidos en las fichas "Qué he aprendido"
a lo largo de las sesiones del programa, se presenta un resumen de
los avances y retos de los participantes (padres, madres y otra
figura parental):
Aprendizajes
clave
Los
participantes han destacado una serie de conceptos fundamentales que
han transformado su visión de la crianza:
• Universalidad
de las preocupaciones:
Uno de los descubrimientos más recurrentes es que la mayoría de los
padres comparten problemas, quejas y sentimientos similares, lo que
genera una sensación de alivio y normalización.
• Comprensión
de las etapas evolutivas:
Han aprendido que muchos comportamientos, como los cambios de humor o
el distanciamiento, son normales y propios del crecimiento y la edad
de sus hijos.
• Gestión
emocional y comunicación:
Han descubierto la diferencia entre reaccionar
de forma impulsiva y responder
con calma. También valoran la importancia de la escucha
activa
(escuchar con ojos, oídos y corazón) y el uso de los "mensajes-yo"
para expresar sentimientos sin culpar.
• Autoestima
y validación:
Han comprendido que la autoestima se construye "de fuera hacia
adentro" a través de lo que las figuras de referencia les dicen
a los niños. Asimismo, han aprendido a no opinar sobre el físico de
sus hijos y a centrarse en reforzar conductas específicas.
Lo
que ponen en práctica
Los
padres y madres informan de cambios tangibles en la dinámica diaria
del hogar:
• Mejora
del tono de voz:
Muchos coinciden en que han conseguido bajar el volumen y hablar con
más tranquilidad, evitando los gritos.
• Mayor
paciencia y diálogo:
Se esfuerzan por preguntar el "porqué" de una conducta
antes de reñir y por escuchar todas las versiones en un conflicto.
• Fomento
de la autonomía:
Están empezando a dar más responsabilidades a sus hijos y a dejar
que asuman las consecuencias de sus errores.
• Conexión
y afecto:
Refieren dedicar más tiempo de calidad, buscar momentos para estar
juntos y mostrar más cariño físico y verbal.
• Uso
de nuevas técnicas:
Aplican la técnica de "contar hasta diez" y la
autorrelajación para no transmitir sus nervios al llegar a casa.
Puntos
en los que necesitan mejorar (Dificultades)
A
pesar de los avances, los participantes identifican áreas que aún
les resultan complejas:
• Mantener
la calma en momentos críticos:
Sigue siendo difícil no perder los nervios cuando hay mucha tensión,
cuando el tiempo apremia (por las mañanas) o cuando los hijos
ignoran una orden repetida.
• Evitar
dar consejos u opiniones:
En la escucha activa, les cuesta mucho limitarse a escuchar sin
interrumpir para dar su opinión o intentar solucionar el problema de
inmediato.
• Gestión
de conflictos entre hermanos:
Algunos padres mencionan la dificultad de mediar en peleas sin
reaccionar de forma explosiva.
• Autocuidado
y culpa:
Les resulta difícil dedicar tiempo para sí mismos sin sentir
culpabilidad y manejar el miedo a que sus hijos sufran.
• Asertividad
y firmeza:
Persisten retos a la hora de decir "no" sin inseguridad,
evitar el uso de la ironía y no ceder ante chantajes o malas
contestaciones.
• Vocabulario
emocional: Algunos
participantes reconocen tener un vocabulario escaso para expresar sus
propios sentimientos o detectar con exactitud la emoción que siente
su hijo.
En
conclusión, la quinta edición del programa «Conecta con tu hijo e
hija»
ha
reafirmado la importancia de la parentalidad positiva al dotar a las
15 familias participantes de herramientas prácticas para una
convivencia más positiva.
Los resultados del programa reflejan un éxito, destacando una
mejoría significativa en las relaciones familiares, un mayor
autocontrol emocional y la sustitución de la imposición autoritaria
por el consenso y la negociación. Aunque persisten retos cotidianos,
como mantener la calma en momentos de tensión, el aprendizaje de
técnicas de comunicación asertiva
y
escucha activa permite a estos padres y madres afrontar la crianza
con mayor seguridad, transformando los conflictos en oportunidades
para fortalecer los vínculos afectivos con sus hijos e hijas.