Después de que adolescentes de 4ºESO se formaran en estas competencias, padres y madres trabajaron la temática desde la parentalidad positiva.
La autonomía emocional es la capacidad de gestionar los propios sentimientos con seguridad y criterio, lo que permite a la persona mantener una actitud positiva y resiliente ante las dificultades sin dejarse influir en exceso por las presiones externas. Ayudar a jóvenes en el desarrollo de esta competencia en el campo de la afectividad sexual no solo es de vital importancia sino que también centra un gran interés en este sector de la población. El objetivo en el taller para jóvenes era promover actitudes y valores ante la sexualidad como forma de relación y comunicación, fuente de satisfacción y felicidad. Han consistido en dos sesiones de una hora de duración para estudiantes, habiendo abarcado a más de 240 personas, un 46,91% mujeres y un 53,09% hombres, que cursan 4º de la ESO en los IES La Arboleda y José Antonio Fernández Muriel.
Como contrapartida a esta formación se celebró una sesión con padres y madres del alumnado del taller, al que se sumaron progenitores de adolescentes en general. Esta actuación se denomina “Puerto Seguro: educar para querer y quererse”. En esta, los objetivos fueron promover la autonomía emocional en los hijos y en las hijas adolescentes y compartir los contenidos y valores presentes en el taller que recibieron sus hijos. Se trata de potenciar una construcción de la afectividad minimizando los estereotipos de género y de incorporar un lenguaje preciso, no sexista ni discriminatorio. Se celebró en la sala de conferencias de la biblioteca pública Baltasar de los Ríos con casi una veintena de madres y padres.
Para los estudiantes se mostró una definición de la autonomía emocional como "la capacidad de reconocernos responsables de lo que pensamos, sentimos, decimos y como actuamos al respecto”, siendo el punto de partida el autoconocimiento. Así se trabajó un concepto vital: El espacio personal (nuestra vida) que está formado por el espacio interior (lo que sólo nos pertenece a nosotros: fantasías, recuerdos, ideas, sueños, placer propio...), el espacio relacional (cómo me posiciono en las relaciones con los demás) y el espacio social (mis roles sociales: estudiante, hijo-a, hermano-a,…). Después, con dos personas voluntarias se representaban algunos aspectos que suelen ocurrir en las relaciones de pareja y tener una visión crítica sobre esto. Realizaron meditaciones de atención a uno-a mismo-a y se recogieron preguntas anónimas para ser respondidas en la segunda.
Durante el taller lanzamos las siguientes preguntas: “¿Tenéis alguna duda relacionada con este tema (sexualidad)?” y “¿Os gustaría saber algo sobre las relaciones de pareja? Alguna duda, inquietud…”, y el alumnado nos escribe en una nota anónima que luego se procesará con la idea de darles respuesta a sus inquietudes, y en caso de que no se pueda dar, al menos, darles el acceso a los servicios públicos especializados que atiende a la juventud en estos asuntos. Para ello estos talleres crean un espacio seguro y tranquilo para poder hablar de la sexualidad, para revisar mitos y contrastarlos con la correspondiente realidad, para poder expresar los miedos, tabúes, y cómo podemos sentirnos más seguros y seguras. Como no podía faltar, en la segunda sesión se planteó la cuestión sobre la conexión con la otra persona a través de los sentidos... lo sensual, lo erótico, los valores como el placer compartido, la honestidad y la libertad personal.
El alumnado dice cosas como esta: “Me ha gustado mucho, he aprendido cosas que no sabía anteriormente. Y me ha gustado la naturalidad con la que habéis tratado algunos temas que siguen siendo tabú en la sociedad.” y también “Me ha gustado mucho, sobretodo la forma la que nos hacéis hablar sobre estos temas sin que nos sintamos incómodos.”
El
trabajo con padres y madres no deja de ser interesante cuando se
realiza la dinámica del espacio personal representándolo con los
aros. O cuando se trabaja en grupo la escucha de frases que
adolescentes pueden decir, y poder descubrir en ellas qué mito o
miedo puede haber detrás. Para después hacer un contraste con la
realidad que ayude a derribar esa idea, con fundamento, de
tal manera que como padres y madres podamos pensar una respuesta
pasándola por unos
filtros que ayuden a que nuestro mensaje ejerza
la parentalidad positiva que haga
crecer
y desarrollarse sanamente a nuestros hijos e hijas.Filtros
Para finalizar el taller, padres y madres realizaron la misma meditación de “Atención a uno-a mismo-a” que se diseñó para el alumnado adolescente, seguido de la cual evaluaron la actividad en términos generales. Las personas adultas dicen que “Me ha parecido fantástico la manera de actualizarnos como padres, para que, a la hora de comunicarnos con nuestros hijos, sea más cómodo”. Y también expresaron: “Me ha parecido genial. Poder saber llegar a mis hijos con lo que he aprendido hoy”. Otra madre comenta que se siente “Más segura ante situaciones que, entiendo, se me van a presentar”.
Se concluye de manera evidente que se haya logrado hablar de lo afectivo y sexual de manera respetuosa, que el enfoque haya sido la promoción de la salud mental y la educación emocional en los centros educativos y que las familias hayan podido formarse y orientarse en esta etapa de crianza desde la parentalidad positiva. Ambas actuaciones formaron parte de los ámbitos educativo y familiar respectivamente, y ha sido un éxito de cobertura de estas necesidades emergentes de los IES canalizadas a través de sus orientadoras y con el impulso de las embajadoras emocionales, docentes que enlazan los centros con el proyecto municipal Lepe Siente de los Servicios Sociales y de Educación del Ayuntamiento de Lepe.

